A 79 años del San Lorenzo campeón de 1946: el equipo que maravilló a propios y extraños

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A 79 años del San Lorenzo campeón de 1946: el equipo que maravilló a propios y extraños

El 8 de diciembre de 1946, el Ciclón se consagró campeón en la cancha de Ferro, con un fútbol ofensivo y una delantera inolvidable encabezada por Farro, Pontoni y Martino. Las crónicas de la época retrataron la magnitud de aquella campaña.

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El 8 de diciembre de 1946, San Lorenzo venció a Ferro Carril Oeste y aseguró el título del Campeonato de Primera División. Los goles fueron de Rinaldo Martino, René Pontoni y Oscar Silva, una síntesis perfecta del estilo que caracterizó al equipo durante toda la temporada. El tramo final del torneo reflejó la regularidad del conjunto azulgrana, que mantuvo el liderazgo con un rendimiento sostenido y una estructura sólida.

La campaña concluyó con una cosecha de puntos que lo ubicó por encima de Boca Juniors y River Plate. La producción ofensiva fue uno de los rasgos más destacados, con un promedio de goles que se mantuvo entre los más altos del campeonato. El triunfo ante Ferro terminó de coronar una temporada donde el Ciclón se consolidó como el equipo más regular y eficaz.

El equipo de Diego García y la gestación del campeón

La base del campeón comenzó a construirse en 1945, con la llegada de Armando Farro y René Pontoni, quienes se sumaron a la figura ya consolidada de Rinaldo Martino. La dirección técnica estuvo a cargo de Diego García, acompañado por Pedro Omar, que lograron ensamblar jugadores experimentados con una camada joven surgida de inferiores.

En el arco se destacó Mirko Blazina, y la defensa estuvo compuesta por José Vanzini y Oscar Basso. El mediocampo alineó a Ángel Zubieta, Salvador Grecco y Bartolomé Colombo. En ofensiva, el equipo presentaba variantes, pero la estructura se sostenía con Imbelloni, Farro, Pontoni, Martino y Silva como base ofensiva.

El "Terceto de Oro" y una delantera demoledora

La delantera conformada por Farro, Pontoni y Martino pasó a la historia como el "Terceto de Oro". Su influencia fue decisiva durante el torneo. Pontoni aportó la mayor cantidad de goles, Martino se destacó por su precisión y visión de juego, y Farro completó el ataque con movilidad y capacidad para asociarse.

Las crónicas coinciden en que esta delantera representó un modelo ofensivo adelantado a su tiempo. El trío generaba superioridades en velocidad, combinaciones rápidas y una lectura profunda de los espacios, lo que convirtió a San Lorenzo en un equipo temible en cada presentación.

Gol de René Pontoni en el encuentro decisivo ante Ferro.

Cómo lo vio El Gráfico: alta expresión de fútbol y júbilo popular

La cobertura especial publicada en diciembre de 1946 destacó tres aspectos centrales de la consagración. Primero, la consideración de San Lorenzo como el mejor equipo de la temporada, con un desempeño superior en todas las líneas. Segundo, la final fue descrita como una “alta expresión de fútbol”, resaltando la influencia de Martino y Pontoni en las jugadas más determinantes. Tercero, el clima de festejo popular quedó reflejado en imágenes del Gasómetro colmado y en la invasión del campo de juego tras la vuelta olímpica.

Las páginas incluyeron retratos individuales de los futbolistas, escenas del partido y fotografías de la intimidad del vestuario. En una columna titulada “Mensaje de juventud”, se remarcó el carácter renovador del plantel, compuesto por un equilibrio entre figuras consagradas y jóvenes surgidos del club, presentado como un mensaje alentador para el futuro del fútbol argentino.

Números de una campaña que marcó época

San Lorenzo cerró el torneo en lo más alto de la tabla, con claras diferencias respecto de sus perseguidores. La efectividad ofensiva fue sobresaliente, con una cifra de goles que lo posicionó como el ataque más productivo del certamen: 90 goles en 30 partidos. El rendimiento defensivo acompañó con solidez, construyendo una estructura que dominó el campeonato de principio a fin.

El título de 1946 se consolidó como la tercera corona profesional del club y como una de las campañas más recordadas del fútbol argentino por su equilibrio, su estilo de juego y la regularidad demostrada.

Los hinchas del Ciclón celebrando en el estadio de Caballito.

De campeón local a sensación internacional

La consagración marcó el inicio de una etapa de reconocimiento internacional. Al año siguiente, el club sostuvo un rendimiento elevado en la famosa gira por España y Portugal, donde San Lorenzo enfrentó a equipos de primer nivel europeo y obtuvo resultados que tuvieron una amplia repercusión.

El estilo ofensivo del equipo se mantuvo como sello distintivo, y el Terceto de Oro volvió a ser protagonista en esos encuentros. Las actuaciones reforzaron la imagen de un club competitivo, técnico y moderno, capaz de destacarse más allá del ámbito local.

Un legado que llega hasta hoy

Setenta y nueve años después, el título de 1946 sigue ocupando un lugar central en la identidad azulgrana. No solo se lo recuerda por la campaña exitosa, sino también por el estilo de juego que representó un ideal de fútbol ofensivo, asociado y estético. Aquella consagración reafirmó una característica que atraviesa distintas generaciones: cuando San Lorenzo apuesta por su mejor versión, puede marcar una época.