Exclusivo: el acuerdo secreto que Moretti firmó con Foster Gillett
Un documento con firma notarial revela negociaciones reservadas entre la conducción azulgrana y un ciudadano norteamericano. Conocé todos los detalles.
Un contrato firmado ante escribano público el 7 de noviembre de 2024 en la Ciudad de Buenos Aires revela que la conducción de San Lorenzo de Almagro, encabezada por el presidente Marcelo Moretti, suscribió una propuesta de inversión con representantes de un ciudadano norteamericano identificado como Foster Lockhart Gillett, con el objetivo de conformar una sociedad que tomaría el control del fútbol profesional del Ciclón.
El acuerdo, al que tuvo acceso Mundo Azulgrana, fue rubricado por Moretti en su carácter de presidente de la Asociación Civil Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Del otro lado de la mesa, actuó como comisionista el señor Nazareno Navone, en representación del inversor extranjero. La propuesta tiene vigencia de 45 días corridos desde su firma y fue redactada bajo estricta cláusula de confidencialidad, lo que explica por qué los socios nunca fueron informados.
Una inversión de USD 612 millones con el estadio en Boedo como eje central
El monto total de la inversión proyectada asciende a USD 612.000.000, distribuidos en dos grandes etapas. La primera contempla acciones inmediatas: el saneamiento de todos los pasivos del club por aproximadamente USD 40.000.000, la construcción de una nueva Ciudad Deportiva (USD 20.000.000), la compra de tierras linderas al futuro estadio en Boedo (USD 12.000.000) y, como obra central, la construcción de un nuevo estadio techado en Av. La Plata N.° 1700 con capacidad para 55.000 personas, con un presupuesto estimado de USD 220.000.000. El documento menciona que el inicio de obras estaba previsto para julio o agosto de 2025.
La segunda etapa apunta al fortalecimiento deportivo e institucional: USD 100.000.000 para mejorar el plantel profesional, USD 200.000.000 para la constitución de un fideicomiso de administración financiera que garantizaría gastos operativos anuales por USD 9.600.000, y USD 20.000.000 adicionales para el arranque del convenio.
San Lorenzo aportaba sus activos a cambio de participación
El documento es claro en un punto que resulta central para entender el alcance de la operación: no se trataba de una compra del club, sino de la creación de una nueva figura jurídica de carácter asociativo, conforme a la legislación argentina, integrada por el inversor y la Asociación Civil San Lorenzo de Almagro.
En ese esquema, el inversor aportaba el capital, mientras que el club cedía a la nueva sociedad sus activos más valiosos: las tierras para el nuevo estadio, la totalidad de los ingresos por transferencias de jugadores —masculino y femenino, profesional y amateur—, los derechos de televisión, branding, imagen, uso y goce del estadio, lugares de entrenamiento, cuota social, palcos, plateas y todos los tickets. En definitiva, todo el activo vinculado al fútbol del club quedaría bajo la órbita de la nueva figura societaria.
El Nuevo Gasómetro, relegado al fútbol femenino y de reserva
Uno de los puntos más sensibles del acuerdo refiere al destino del actual Nuevo Gasómetro. Según el documento, una vez construido el nuevo estadio en Boedo, el Nuevo Gasómetro sería cedido a la nueva figura legal para albergar el fútbol femenino, el masculino de reserva y espectáculos recreativos.
La Asociación Civil continuaría existiendo de manera independiente para gestionar todas las actividades no vinculadas al fútbol, financiadas mediante el fideicomiso comprometido por el inversor.
Una negociación que los socios nunca conocieron
Más allá de las cifras y la ambición del proyecto, lo que genera interrogantes en la hinchada azulgrana es el hermetismo con el que se manejó esta negociación. El propio documento establece una cláusula de confidencialidad que obliga a ambas partes a guardar reserva absoluta sobre todo lo actuado, bajo pena de constituir incumplimiento contractual.
El acuerdo preliminar fue firmado y certificado ante escribano público, lo que le otorga plena validez jurídica como instrumento formal. Sin embargo, para avanzar hacia una propuesta definitiva, el documento preveía un proceso de due diligence de hasta 45 días hábiles y, en caso de prosperar, la aprobación final debía recaer en una asamblea de socios.
Esa asamblea nunca llegó a convocarse. Los socios del Ciclón, quienes en última instancia son los dueños del club, no tuvieron oportunidad de pronunciarse sobre un acuerdo que habría transformado de manera estructural la naturaleza de la institución que nació en Boedo.


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