“No podías reclamar nada, nos hicieron sentir totalmente visitantes”. Eso es lo que cuenta Alejandro Almeyra, el entrenador del futbol femenino, en una charla intima con Mundo Azulgrana en la que explica que le pasó a San Lorenzo en su participación en la Copa Liberadores que se jugó en Brasil.
Las Santitas fueron con todas las expectativas pero se tuvieron que volverse en primera rueda después de ganar un solo encuentro, sorprendentemente. Claro que hay motivos que no se pueden desconocer y Almeyra relata cómo, y porqué se dieron las cosas.
Habla de pésimas condiciones de trabajo (“No podíamos entrenar ni entrar en calor, las canchas eran un desastre”), jueces nefastos (“nos inclinaron la cancha”) y gente de la Conmebol que interrumpía sus charlas técnicas. Además confirma que ningún directivo viajó a representar a la institución. La falta de apoyo dirigencial quedó en su consideración: “Estoy convencido de que en condiciones normales nos hubiera ido mejor”, aseveró.
-¿Qué conclusiones sacás de la experiencia de la Copa
Libertadores?
-Como experiencia positiva, en un evento internacional uno trata de
resaltar lo positivo a nivel grupal, con la competencia. De lo
negativo uno aprende. Y si hay una segunda posibilidad, uno va a ir
preparado de otra manera.
-¿Con qué se encontraron cuando llegaron?
-Mirá, desde que llegamos allá nos hicieron sentir bien visitantes.
Ellos querían que la gran final sea San Lorenzo y Santos pero nos
pusieron un montón de palos en el camino para que no sea así. Las
canchas de entrenamiento no las conocí nunca porque no pudimos
entrenar. Desde que llegamos llovió todos los días y jugamos
en canchas deplorables. Acá caen dos gotas y se suspende y no
estamos acostumbrados a jugar en ese tipo de canchas, donde era
totalmente barro.
Ahí no servia ningún sistema táctico ni la técnica individual. Era
tratar de sacar la pelota del barro y tirarla para arriba. Todo era
fuerza, choque y fricción. Obviamente, en la medida de que vas
jugando partidos el desgaste se siente. No estábamos preparados
para eso, ningún equipo de acá esta preparado para eso.
A nivel arbitral estuvimos condicionados. En alguna oportunidad
verán los videos y los que tuvieron la chance de ver algún partido
por Internet habrán visto que no se entiende la expulsión de
Quiñónez. Parecía que estaba apuntada. Las amarillas fueron
condicionantes y nos inclinaron la cancha. Fue todo bastante
desastroso. Mirá que yo nunca soy de quejarme de los árbitros y
tengo una relación espectacular con ellos, pero en el último
partido me quería levantar e irme antes de que me echen.
-Me cuesta entender que no hayan podido entrenar, ¿por
qué nunca pudieron entrenar?
-Pasa que ningún club cedía la cancha por el clima. Los campos de
juego estaban blandos y nadie cedía cancha de entrenamiento. Así
que fuimos a la playa o a algún gimnasio municipal de futsal.
-Increíble.
-Pasa que uno allá tiene que adaptarse y manejar los fastidios,
porque a veces no se da cuenta y se transmite. Traté de disimular y
se entrenó igual pero no era lo que pretendíamos porque no se podía
trabajar. Veías a los rivales y no podías laburar. Solamente hacia
una charla y a jugar el partido, que era encima en una cancha
embarrada. Fue todo un desastre. Los otros equipos se armaron con
jugadoras de selección y nosotros respetamos el grupo y llevamos a
las chicas que ganaron varias cosas a nivel local, cuando todos los
demás se reforzaron. Jugamos contra selecciones por ejemplo: el
Deportivo Quito era la selección de Ecuador que se estaba
preparando para un torneo de selecciones.
-¿Estás seguro de que en condiciones normales a San
Lorenzo le hubiera ido mejor?
-Estoy súper convencido de eso. No solo yo, el cuerpo técnico y las
jugadoras. Vos venís tácticamente con una idea y un estilo de
juego. Llegas allá y no lo podés llevar a cabo porque las
condiciones no son las ideales. No teníamos lugar ni para entrar en
calor; O sea, estábamos peleando para ver dónde entrábamos en
calor. En el último partido tuvimos que precalentar adentro del
vestuario…por eso hay un montón de cosas que a uno lo hicieron
sentir visitante. Se me metía la gente de la Conmebol adentro del
vestuario y me cortaba las charlas técnicas, las entradas en
calor…
-¿Con qué pretexto sucedía eso?
-Dicen que ellos son los que mandan y que uno se tiene que adaptar,
y no podías reclamar nada. Es así de claro y así de frío.
-¿Notaste que los arbitrajes perjudicaron a San
Lorenzo?
-En todos los partidos fue igual. Salvo en el partido que le
ganamos a las uruguayas 5 a 2, que la diferencia entre los dos
equipos era amplia y era muy complicado que te condicionen, después
en todos los partidos fue de lo peor. Totalmente condicionante.
Aparte el cuarto árbitro siempre estaba pendiente de lo que pasaba
en el banco nuestro: de que no grite, de que este sentado,
generando fastidio. No estaba acostumbrado a eso.
-¿Cómo se entiende que ningún directivo haya estado
presente en una competencia tan importante para la
institución?
-Seguro, pasa que iba a ir Mauricio Sgut que estuvo siempre conmigo
desde el comienzo, pero no pudo viajar por un problema familiar.
Miguel Matas (Presidente de la subcomisión de fútbol femenino) iba
a viajar una vez que nosotros pasemos de ronda. Estábamos confiados
de que eso sucedería.
-¿Lo viven como un fracaso esto que les
pasó?
-No, las chicas están bárbaro. A nivel local saben que tiene que
estar predispuestas y súper motivadas, con mentalidad ganadora,
porque cualquiera te quiere comer el hígado. Ya se habló, se hizo
un balance de la Libertadores y planteamos cosas negativas y
positivas nuestras que quedan en el interior del grupo. Pero no hay
frustración. No fue un fracaso.
-¿Cómo se sigue después de todo?
-En Futsal tenemos que ir al desempate con Banfield. Eso en
Primera, porque en Tercera ya salimos campeones. Y en campo todavía
no pudimos jugar y tenemos que arrancar con Platense.
Espere unos segundos por favor


