¿Te acordas que pasó en diciembre de 2008 con aquel equipo de Miguel Russo? Sí, aquel equipo que llegó a disputar un triangular ¿con sorteo incluido? bochornoso contra Boca y Tigre. Tras el empate ante Argentinos un domingo por la última fecha del Apertura, tuvo que jugar el miércoles contra el cuadro de Victoria y, a pesar de haber ganado (por claridad y con un arbitraje que dejó bastante que desear) jugó contra Boca un sábado, en un diciembre muy caluroso.
Tres partidos en seis días, ni más
ni menos, con una historia que terminó como todos sabemos. Un
triangular a la medida del club xeneize otorgado por la AFA. ¿Los
dirigentes del Ciclón ante esta situación? Bien, gracias.
Me acuerdo que vi la cara de Rafael Savino ni bien finalizó aquel
encuentro en cancha de Racing con el conjunto de Ischia en ese
entonces. Era un rostro compungido, desencajado y me pregunté ¿Cómo
será la vida de un hombre cuyo fin es defender los intereses del
club de sus amores y no lo hace? Todavía no encontré respuesta a mi
interrogante.
Hace poco, dicen quienes me rodean a
diario que mi cara se desencajó como la de Savino hace un par de
años cuando un miembro del cuerpo técnico del Futsal Masculino me
llamó un martes por la noche y me comunicó que había sucedido con
la suerte de San Lorenzo en el Torneo Apertura, que dependía de un
fallo del Tribunal de Disciplina dado los incidentes que se
generaron en el cotejo de cuartos de final contra River.
En dicho pleito (llevado a cabo en, casualidades de la vida, cancha
de Racing) cuando restaban pocos minutos, e iban 3 a 3, observé
cómo un hincha del Millonario fue hasta el banco de suplentes de
los jugadores azulgranas a insultarlos. Los jugadores trataron de
separarlo y ser armó un tumulto que fue controlado por miembros del
cuerpo técnico de ambas escuadras y por los jugadores que estaban
en plena acción en el rectángulo.
Todos querían seguir el juego. Pero los jueces se fueron al vestuario de forma intempestiva y chau, se acabó el clásico. Así se cerró el duelo de cuartos de final y el Tribunal de Disciplina dictaminó que los dos clubes habían perdido. Insólito aunque dolorosamente real.
Por culpa de un idiota el espectáculo fue triste leyenda. A la AFA le resultó más sencillo que jueguen Pinocho y Ferro la final y que arranqué al fin de semana siguiente el torneo Clausura que reprogramar el clásico y una semifinal. Rápido, sencillo y útil, fiel al estilo del todo pasa que sigue más vigente que nunca.
¿Los señores de la comisión de futsal que hicieron? Nada. Quienes tienen que velar por los intereses de la institución no hicieron absolutamente nada y ayudaron a tirar por la borda un semestre de un plantel que conoce el esfuerzo como pocos. Toda la energía de un grupo de hombres que trabajan, estudian y se matan todas las noches en la Ciudad Deportiva por los colores (que encima llevaron a que San Lorenzo concluyera segundo en la fase regular, debajo del campeón Pinocho) quedó totalmente vacía en solo minutos y fuera del campo de juego.
Con su falta de voluntad, los
dirigentes trituraron la esperanza de un plantel y un cuerpo
técnico que podrían haber sido campeones, destruyendo el reinado de
Pinocho. Aunque creo que mucho no les importa: no hubo intentos ni
proyectos para utilizar herramientas que hagan crecer a la
disciplina.
Dos años pasaron del famoso triangular y un hecho como el que
sucedió ese martes me hizo recordarlo. Algunos factores se repiten:
cancha de Racing, AFA, torneo Apertura, instancias decisivas,
decisiones a oscuras, inacción dirigencial y una ilusión de dar una
vuelta olímpica que se murió. Escribo estas líneas en una noche muy
fría. Hay tipos que están durmiendo en su casa tranquilos. Pero hay
otros que todavía piensan en lo que pudo ser y no fue.

