Vigilia cuerva para esperar el partido frente a Newells. San Lorenzo, sin chances de nada en lo futbolístico, pero con su gente a la orden del día. O de la noche en este caso. Mientras muchos buscan motivos o decorados de vitrina para festejar, los hinchas del Ciclón marcan la diferencia porque saben que hay alegría en todo momento. Hasta en los malos.
Pero no era excusa el fútbol. La excusa fue juntarse, divertirse, conocer gente nueva, vincularse aún más en una comunidad azulgrana que no conoce límites. Los Cuervos de Flores, en su primera iniciativa, superaron sus propias expectativas. En un boliche de Almagro (Sarmiento al 4500) armaron una fiesta de esas que se ven en los tablones, pero sin esperar que la pelota empiece a rodar.
Los Cuervos de Flores empezaron de a poco. Paso por paso. En un principio eran tres, pero con el trabajo de Rodrigo, Jonathan, Juan y Diego hoy son más de 25, sin contar la gente que los acompaña en cada viaje para ver al Ciclón. Estaban nerviosos en la organización, como toda previa de lo desconocido. Pero todo salió redondo. Acá no hay puntaje: fue sencillamente espectacular.
Quisieron hacer una obra de bien y vaya si la hicieron. Juntaron alimentos para donarlos al Oratorio San Antonio, cuna del Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Aplausos para este emprendimiento solidario que contó con la ayuda de los amigos de Agrupación Gente del Gasómetro, que tuvo en su presidenta, Malvina, “Mavi” para los amigos, a la flamante madrina de los Cuervos de Flores. Hoy los chicos del Oratorio tienen un poco más para sonreír.
Cientos de cuervas y cuervos bailaron, cantaron por San Lorenzo y festejaron al compás de la música, sobre todo la que se entona cada vez que juega el Ciclón. Luego empezaron los sorteos, con premios más que interesantes: Viajes para alentar al Ciclón, camisetas u órdenes de compra en Cuervomanía. La música y la fiesta siguieron.
Seguro que por lo vivido, no será la última cita. Parece que esto irá en crecimiento. San Lorenzo es tan grande que la palabra límite no está en su Estatuto. Y con gente así, joven y con ganas de trabajar, vaya si el futuro está garantizado. Lorenzo Massa, desde el cielo, ya les levanta el pulgar.


