Comunión. Comunión que pasará a la
historia. Tiembla Perú. Réplicas en Avenida de Mayo. Onda expansiva
que llega a Florida. Se sacude el edificio que nos convoca. Flamean
banderas desde la Legislatura. El Centro, el microcorazón de Buenos
Aires se tiñe de azul y rojo.
La pituca, cartera y zapatos al tono, no sale de su asombro. Quiere
filtrarse entre la multitud, que no la deja. Esa multitud que
salta, canta y delira. Esa mixtura generacional sabe bien porqué
está ahí.
Entre el cemento. Rodeado de gris. Ellos, nosotros, todos sabemos
bien que hay que estar ahí porque no se puede estar en otra parte.
Y lo saben porque una obligación moral nos impulsa, nos
contiene.
Hay que reescribir la historia, porque la que está escrita la
escribieron ellos. Los otros. Los que creian que habían ganado.
Asesinos. Usurpadores. Cómplices. Ellos, de puño y letra. Los que
contaron el cuento de la mentira.
El del engaño. Ellos firmaron y sellaron nuestra condena.
Derrumbaron nuestro templo para desparramar a los fieles. Pobres.
Ilusos. Ridículos. No sabían quiénes éramos.
Creyeron que habían ganado. Hasta que un 12 de abril de 2011, en
otra fecha Santa, aquellos viejos fieles junto a nuevos y pujante
fieles, cansados de la patraña e impulsados por Gloriosos
soñadores, decidieron ganar la calle.
Cantos que retumban. Insultos que no cesan. Aplausos sostenidos.
Glorias que estremecen. Recuerdos para recordar. Volver a Boedo es
la consigna. La multitud se enfurece. Ni un paso atrás. La condena
para los miserables. Para los que nos vendieron.
La movida comenzó. Apenas recién comienza. Nosotros, todos los
Cuervos todos, lo tenemos acá. Entre ceja y ceja. Como obsesión.
Enfermiza. Cueste lo que cueste, el fuego que se encendió esta
noche ya nadie lo podrá atenuar.
Aquella historia la escribieron ellos. Esta, nos pertenece. Es
nuestra. De la gente. Del pueblo Azulgrana. Gestor de otra jornada
memorable. Ahora sí entonces. Volver a Boedo. Sí, Volver a Boedo es
posible.
Fotografía: Hernán Villalobos (AZ Estudio)


