“La credibilidad es como la virginidad. Una vez que la perdés, no la recuperás más”, dicen los manuales de ética periodística. Por eso, para el ejercicio de los profesionales de los medios de comunicación es vital estar bien informado para, justamente, informar bien. Y más aún para opinar.
Opinar desde el desconocimiento manifiesta ignorancia. Hacerlo desde un medio de comunicación masivo, es grave. Y más si ese juicio de valor tiene burla, y peor si el tema en cuestión es para reparar un daño de los tantos que dejaron los gobiernos de facto en la Argentina.
Algunos periodistas hoy parecen expertos en planeamiento urbano, arquitectura, ingeniería, economía y leyes, entre otras actividades profesionales. Muchos de ellos, están al aire de turno, como en las farmacias. Pueden vender una aspirina como una digoxina. En términos periodísticos, pueden hablar con el mismo tenor de la crisis en la Libia de Kadafi como del pitufo Enrique. La diferencia es que el farmacéutico actúa con responsabilidad y sabe científicamente lo que hace. Algunos periodistas se caracterizan por no saber lo que dicen, pero lo dicen igual. Acá no habrá paciente ni enfermo, pero cuidado: contaminar la información, distorsionarla o, peor aún, ningunearla o descalificarla con ironía, produce daños irreparables para la sociedad toda.
Ahora que los sanlorencistas tocan un tema tan sensible como la vuelta a avenida La Plata, donde se busca reparar un profundo daño que San Lorenzo sufrió durante las últimas dos dictaduras militares, humildemente, queremos despejar algunas dudas a varios responsables de comunicar a la sociedad, que pronto daremos a conocer con un audiovisual que estamos preparando. Detallamos las preguntas o apreciaciones ligeras que se hacen (algunas parecen tomar por estúpidos a los receptores) y, a continuación, en Mundo Azulgrana contestamos los interrogantes.
– “¿Pero porqué no reclamaron esto en su momento, y no
treinta años después?”
Los libros de historia contemporáneos –sin excepción alguno-
cuentan qué en la década del setenta el país vivió dos dictaduras
(1966 a 71 y 1976 a 1983) y que, sobre todo en la última, era
imposible manifestarse públicamente. Relatan, como muchos testigos
vivientes, que una reunión de dos personas, durante la noche, en
una esquina, era sumamente peligrosa. Estaba prohibido todo tipo de
reclamo social. Y los medios, en aquel entonces, eran súbditos de
las Fuerzas Armadas. En la época del “no te metas”, del terror y el
rechazo por el progresismo social y cultural (San Lorenzo fue un
motor de esto durante su estadía en avenida La Plata), las cosas se
resolvían con represión, secuestros, picanas y desapariciones. En
los noventa, a los militares del Proceso, se los indultó. No hubo
una política para hacer justicia. Periodistas: pueden mirar las
crónicas de los últimos años y se informarán que en la Argentina
hubo 30 mil desaparecidos. Documéntense. La hemeroteca del Congreso
de la Nación tiene todo. Ah, y es gratis.
– “Ahora voy a reclamar porque a mi abuela los militares
le dijeron que venda su casa. Voy a ir a la Legislatura para que me
indemnicen”.
La abuela del preocupado periodista (qué grande es San Lorenzo, que
su manifestación legítima sirvió para que algunos distraídos abran
los ojos) está en todo su derecho a reclamar si fue estafada,
coaccionada o reprimida. Aunque entendemos que las causas y
consecuencias de un daño y otro son diferentes, la invitamos a
sumarse al reclamo venidero, que promete ser más multitudinario
todavía. Desde este medio apoyamos todos los reclamos que atentan
contra la Libertad y los Derechos Humanos.
– “Pero si ya tienen una cancha, ¿para qué quieren
otra?
Aristóteles dijo: “El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero
siempre piensa todo lo que dice”. Con el máximo respeto y sin el
ánimo de entrar en comparaciones sensibles, el interrogante es algo
así como preguntarle a una Madre o Abuela de Plaza de Mayo :“Si
usted ya tuvo otro hijo/nieto, ¿para qué quiere recuperar
otro?”. Una bestialidad desde el punto de vista humano y
moral. Acá está en juego la identidad de una institución de 103
años que mucho dio por la comunidad porteña, y que quiere reforzar
el vínculo con la misma. No se trata sólo de volver con una cancha
de fútbol (el Gasómetro era algo más que eso), sino de potenciar al
máximo nivel las actividades deportivas, sociales y culturales. Si
no se repara el daño del pasado, difícilmente se pueda construir el
futuro.
– “La gente de San Lorenzo pide que le expropien a Carrefour el
terreno, un delirio, y se lo devuelvan a San Lorenzo. Es decir,
todos los ciudadanos deberíamos pagar el terreno para que vuelva al
club”.
Delirio, según la Real Academia Española: Confusión mental
caracterizada por alucinaciones, reiteración de pensamientos
absurdos e incoherencia. Bajo una mirada científica -la
psicología- está argumentada esta definición. Es decir, en la
Legislatura hubo más de veinte mil alucinados e incoherentes.
Reclamar democráticamente justicia ante un daño del gobierno
militar, que casi hace desaparecer a una institución social, cuando
la coaccionaron con Ordenanzas y aprietes para que remate su predio
con el objetivo inmediato de hacer el gran negocio con empresas
fantasmas, es un delirio. Pero este periodista, especialista en
hacer libros sobre la violencia del fútbol, jamás se lo escuchó
opinar sobre los estadios que construyó y remodeló la dictadura con
la plata de todos los argentinos, inclusive los de San Lorenzo, que
perdió lo que San Lorenzo solo había comprado en buenos términos.
Seguro que aquellos que hace años vienen trabajando sobre la
vuelta, buscando esclarecer el tema (cada día está más claro)
tienen una confusión mental. Seguramente los chicos de la
Subcomisión del Hincha son unos delirantes por viajar a Catamarca
para apadrinar a dos escuelas humildes, para crear una biblioteca
en Boedo, recuperar un predio para realizar actividades sociales y
culturales como la ex plaza Lorenzo Massa o simplemente para dar
clases de apoyo escolar gratuito para chicos de bajos recursos.
– “Los hinchas quieren hacer el viejo Gasómetro cuando
tienen un estadio nuevo a 20 cuadras”.
En primer lugar, el viejo Gasómetro desapareció. Mejor dicho, lo
hicieron desaparecer. No se puede hacer el mismo estadio. Era de
madera (hermoso por cierto) y ahora para jugar en Primera División
la infraestructura debe ser de cemento. Segundo, el que está a
veinte cuadras es de San Lorenzo (lo pagó la gente del Ciclón) en
otro predio que le pertenece legítimamente y que coexistió varios
años con los terrenos avenida La Plata. El nuevo estadio se hizo a
pulmón y con el propósito de no seguir alquilando canchas,
situación que generó considerables gastos durante trece años, y que
también corrieron por cuenta de San Lorenzo luego del despojo que
provocó la municipalidad de Cacciatore. Y veinte cuadras es mucho
cuando hablamos de identidad y pertenencia. El hábitat natural de
San Lorenzo es el barrio de Boedo, específicamente avenida La Plata
al 1700. “Veinte cuadras” es inversamente proporcional a la
cantidad de socios que perdió el club desde que se fue de
Boedo.
– “Algunos del Gobierno de la Ciudad dicen que ahí lo
que se puede hacer es un mega estadio cerrado y le dan el 20 por
ciento a San Lorenzo. Hay como un negocio que está en danza montado
sobre este pedido”.
Esto lo dijo segundos después el mismo periodista que antes había
hablado de “delirio”. ¿Por qué no es un delirio esta dudosa
información –no citó la fuente- y sí lo es el reclamo de San
Lorenzo? ¿Cuál es el negocio en danza? ¿No es más sano que se
negocie la recuperación de una entidad social y cultural para una
comunidad que está más necesitada que antes por sacar a los chicos
de la calle (San Lorenzo hasta así se fundó) y de los peligros que
esta tiene? Hay que decir que la sede actual de avenida La Plata
desborda de gente para hacer todo tipo de actividades.
– “Nos va a hacer quedar bien ante el Club de París la
expropiación del Carrefour”.
Un patriota el periodista. Irónico. Nadie habla ni habló de
terminar en malos términos con la entidad francesa. Inclusive se
maneja la causa protocolarmente y con un espíritu digno y honesto.
Consideramos que para quedar bien ante el mundo (cosa que
compartimos), primero tenemos que quedar bien puertas adentro. Y
acá hay un daño que reparar.
– “No entiendo lo de San Lorenzo. ¿Cuál es la necesidad
de hacer la movida, de creer que el estadio está diseñado para ser
cortado en partes y ser trasladado donde actualmente hay una
empresa privada que compró el terreno? ¿Por qué 15 mil personas
quieren volver a su lugar donde alguna vez estuvo su estadio porque
creen que le corresponde? Cuando vivía en Parque Patricios iba re
seguido a ese supermercado y me la pasaba haciendo
chistes”.
Si no entiende el “locutor rebelde” de los noventa, le explicamos
punto por punto. La necesidad es recuperar nuestro lugar en el
mundo, nuestra identidad y pertenencia. Lo de trasladar el estadio
es una cuestión arquitectónica que, en su momento, los
especialistas lo van a determinar. La empresa privada,
consideramos, compró el terreno de buena fe, pero de dudosa gestión
que está siendo investigada. A San Lorenzo lo obligaron a vender el
terreno bajo las amenazas de algunas Ordenanzas Municipales (estas,
casualmente, establecían la apertura de calles partiendo al
Gasómetro a la mitad, pero las mismas fueron derogadas apenas el
club se desprendió del predio) a una empresa fantasma (a los días
desapareció) que al corto tiempo le transfirió el predio al
polirubro francés en una cifra diez veces mayor. Fueron quince mil
personas genuinas. El histórico 12 de abril fue por amor. Nadie les
pagó. Al contrario, muchos gastaron lo que no tenían para ir o
resignaron tiempo de trabajo o estudio. Y nos parece irrelevante
saber dónde vivía el comunicador y que, encima, rescate de su
infancia chistes ofensivos a un tema tan delicado. Si el INADI
obliga a la AFA a parar los partidos ante cantos xenófobos o
discriminatorios, también deberá hacerlo para que no se vitoreé un
hecho ilegítimo que necesitó de armas y un golpe de Estado.
– “Esos terrenos los tendríamos que pagar los
contribuyentes”.
Hace poco la ciudad de La Plata inauguró un estadio espectacular,
con una propaganda mediática impresionante, presentándolo como el
mejor de Sudamérica. ¿De dónde salió el dinero? Del mismo lugar de
donde salió para construir nuevos estadios para la Copa del Mundo
de 1978 y remodelar otros tantos más para este evento. Y a esos
clubes, afortunadamente, no se los extorsionó ni presionó como a
San Lorenzo. Al contrario, fueron bendecidos. Además, canchas como
la de avenida La Plata, sirvieron para recitales, eventos populares
y actos públicos, como la primera manifestación de las Madres de
Plaza de Mayo. Y un dato: desde que sucedió lo del Gasómetro, todas
las instituciones se preocuparon para que no les pase lo mismo.
Atlanta se mantiene firme como Ferro. Ambos estadios fueron
declarados como patrimonio histórico de la Ciudad de Buenos Aires.
Y Huracán lo mismo. Estudiantes, campeón de todo en el “Único”,
quiere jugar en 1 y 57, su casa, como también lo hace Gimnasia.
Parece que aprendieron con la –mala- experiencia ajena, en este
caso, la de San Lorenzo.
– “La gente de San Lorenzo propone que el supermercado
se mude al Bajo Flores, donde está la cancha actual. El
supermercado no se piensa mover”.
Especialista del plan canje. Un tema que jamás se trató. Habrá
escuchado algún distraído y jamás chequeó la información. Esta
supuesta propuesta de San Lorenzo, oficialmente, no salió de ningún
dirigente, miembro de la Subcomisión del Hincha o legislador.
– “El proyecto de San Lorenzo me parece un disparate. A lo mejor lo
aprueban y mañana restituyen los terrenos, puede pasar de todo en
este país”.
Que sea un disparate, es una opinión (claro que no compartimos).
Pero está mal reírse al decirlo con ironía. Y que en este país
pueda pasar cualquier cosa, es cierto. Cualquiera tiene un
micrófono para opinar profundamente de lo que desconoce.
– “Esa es una sede de las que más vende de Carrefour.
Está comprobado”.
¿Dónde estará comprobado? Raro que sea la que más vende. ¿Por qué
sostenemos esto? Desde hace algunos años, la empresa solamente abre
locales “Express”. El motivo de esta iniciativa comercial es porque
se realiza una la relación costo, metro cuadrado, venta y
beneficio. El predio de avenida La Plata es muy grande y nadie
puede asegurar que, con esa ecuación que toda empresa de esta
índole ejecuta, sea la más beneficiosa al momento de abrir,
repetimos, solamente locales pequeños por todo el país.
– Decir que la cancha se puede hacer, es engañar a la
gente.
Engañar a la gente es decir que no se puede hacer algo donde ya
supo estar y funcionar (se jugaron tres Copas América por ejemplo).
Inclusive el Gasómetro convivió con las torres de la calle Inclán,
la primera parcela que perdió el club. Los arquitectos que
diseñaron y construyeron la actual cancha del Ciclón, el Pedro
Bidegain, aseguraron que sí se puede hacer. Inclusive, el diputado
Eduardo Epszteyn, especialista en planeamiento urbano, destacó que
no hay ninguna complicación: ni edilicia ni ambiental.
Ante cada duda, tendremos una respuesta. Un reclamo legítimo como el de San Lorenzo obliga a los sanlorencistas a custodiar desde su lugar al proyecto. Y una última respuesta para aquellos que dicen que es imposible: no olviden que están hablando de San Lorenzo de Almagro, que atrás tiene a una hinchada que lo va a respaldar hasta que salga la ley, una hinchada que cuando canta “nos fuimos al descenso, nos vendieron la cancha… lo que nunca pudieron fue parar a esta hinchada…”, no se queda en palabras, sino en hechos concretos. La única hinchada que convierte pesadillas en sueños reales.


