Facundo Fernández, que nació un 14 de junio de 1991, es un alero que jugó mucho tiempo en Boca. Hasta que un día, como va a relatar en un mano a mano con Mundo Azulgrana, decidió cambiar de aires y en 2011 se calzó la del Ciclón. “Me gustó la propuesta”, dijo con convicción acerca de su pase de institución.
Al principio, cuando arribó a Boedo, no contó con muchos minutos en cancha pero, ni bien fueron pasando los partidos, su realidad cambió drásticamente y hoy se puede decir que es uno de los jugadores más fuertes que tiene el básquet de San Lorenzo para ascender a la A de capital. “A la gente le digo que vamos a dejar todo por esta camiseta” fue una de sus frases más destacadas a lo largo de una charla extensa, en la que Fernández habló de todo.
-Facundo ¿Cómo se da tu llegada a San
Lorenzo?
-Bueno, en primer lugar, siempre tuve muchos amigos y allegados al
club. Desde chiquito cuando fui a jugar a Boca, todos mis
compañeros fueron a San Lorenzo, y de ahí siempre tuve gente
conocida. El año pasado necesitaba cambiar de aire y estaba
buscando institución. Uno de los chicos que antes jugaba en el
Ciclón y en ese momento estaba conmigo en Boca le dijo a Guido (el
actual DT) que quería irme y arreglé con él para entrenar en Ciudad
Deportiva. Entrené, y estaba todo bien, pero decidí quedarme en
Boca un año más. Este año ya tenía decido dejar el club, y me llamó
Carlos (Mayochi, integrante de la subcomisión) para venir a
entrenar. Y desde el primer momento quise quedarme en San Lorenzo,
me gustó mucho la propuesta, lo que quieren hacer con el básquet y
a donde lo quieren llevar. Me quedé muy tranquilo también sabiendo
que tenía la confianza de Guido.
-¿Cuáles fueron las primeras sensaciones que tuviste al estar en
San Lorenzo?
-Al principio me sentía raro. Estuve mucho tiempo jugando en el
mismo club y, para mí, ir a otro lado era muy difícil. Pero creo
que tuve la suerte de llegar a San Lorenzo porque desde el primer
momento todos mis compañeros me hicieron sentir como uno más, al
llegar al punto de que a veces ellos mismos dicen “los chicos del
club” y sin darse cuenta me meten a mí en ese grupo. Con Guido y
Seba (el asistente de coach) desde el primer instante tuve una
buena relación, y eso es otra de las cosas que me dejó muy
tranquilo. Y también noté diferencias: San Lorenzo es un lugar en
el que las cosas se hacen con mucho más amor, más a pulmón, y uno
lo ve todos los días que va a entrenar o tiene que jugar. Te digo:
acá la mayoría de la gente hace las cosas por amor a la camiseta. Y
aunque algunas veces las cosas pueden salir mal o bien, siempre se
intenta dar lo mejor.
-Desde el punto de vista basquetbolístico ¿Cómo te
adaptaste?
-Todavía sigo adaptándome, es el punto que más me cuesta. No
estaba, o no estoy, acostumbrado al tipo de juego del club.
Entonces llegar a mi mejor nivel me cuesta mucho. Siempre estuve
rodeado de gente joven en los planteles en donde estuve, y por ese
motivo me siento más cómodo y estoy acostumbrado a jugar un básquet
mucho más físico y más intenso. Acá, al tener muchos jugadores
grandes y de mayor experiencia, nuestro juego se modifica y ahí es
donde me siento mas incomodo y sé que tengo que adaptarme y mejorar
mucho… con el paso de los entrenamientos y de los partidos me voy
sintiendo un poquito mejor. Ojalá pueda terminar el año sintiéndome
mucho más cómodo en el sistema de juego. Espero dar todo lo que sé
a San Lorenzo.
-Uno nota, desde afuera, que estas yendo de menor a
mayor ¿Vos pensás lo mismo?
-Si, pienso lo mismo. Arranqué la temporada con una lesión en el
tobillo, que me dejó afuera de la pretemporada un mes, y eso me
complicó el doble la adaptación: llegué al primer partido contra
UBA lesionado, por ejemplo. Como tenía muchas ganas de jugar y
quería estar, jugué así, disminuido físicamente, las primeras 4 o 5
fechas. Por eso me costó bastante. En el medio pasó el partido con
Italiano, que tuve la suerte de cachetearla en el final después del
tiro de Javi Peredo y eso fue una inyección anímica súper
importante e hizo que me olvide bastante del dolor. Hoy me siento
muy bien del tobillo y adaptado a lo que pide Guido. Creo que de a
poco voy encontrando mi rol en el equipo, y cada partido me siento
mejor.
-La noche contra Italiano no te la olvidas ¿no? Porque
ese día, en el último segundo, le diste la victoria a San
Lorenzo.
-Fue algo hermoso, seguramente no me lo voy a olvidar más. Fue una
linda carta de presentación en el club (sonríe). Lo que me llevo de
ese partido, sacando el resultado y el doble sobre la hora, fue el
festejo con mis compañeros cuando sonó la chicharra. Ahí sentí que
no me había equivocado en venir al club y que estaba con los
mejores jugadores y compañeros que podía tener. Fue algo muy lindo
que me lo guardo conmigo para siempre, seguro.
-¿Qué cosas le estás aportando al equipo en este
tiempo?
-Creo que aporto las cosas chiquitas, que quizás no se ven en la
planilla pero que en los partidos sirven y mucho: trato de defender
a muerte, y siempre pido que me den al mejor de ellos, e intento
marcarlo de la mejor manera. Trato de ir a todos los rebotes, tanto
defensivos como ofensivos, con mucha fuerza y después los minutos
que estoy en cancha me la paso corriendo, ya sea para contragolpear
o para bajar a defender. Intento dar todo lo que puedo y si me
tengo que tirar de cabeza no lo pienso un segundo. En el ataque
fijo siempre me gusta más asistir a un compañero que tirarla. Por
eso los chicos me retan siempre y me dicen que la tire con
confianza (risas)… de a poco voy a tirar. Estoy sumando algunos
puntos de penetración para el equipo. Lo que no le estoy aportando
es tiro exterior, lo voy a hacer más adelante.
-¿Sos de sentirte cómodo con algún compañero en especial adentro de
la cancha?
-Sí, creo que siempre uno se siente más cómodo con algunos
jugadores dentro de la cancha, lo que nada tiene que ver con la
relación que después uno lleva afuera. Con Brian Sgut me siento muy
cómodo, siento que ya jugué toda la vida con él. Me lee muy bien,
sabe que siempre me tiene adelante corriendo y me ve. Con Javi
Peredo también. Son los que más me entienden. Lo raro acá es que
con el jugador que más seguro me siento y que me conoce como
ninguno, y yo a él, que es Genaro Sepero, no tuvimos la suerte de
jugar juntos. Lamentablemente cuando entro yo sale él, y cuando él
entra suelo salir yo, y no tenemos minutos juntos.
-Hablando de la temporada que están haciendo ¿Esperabas
este rendimiento del equipo a esta altura?
-Si, tengo muchísima confianza en este equipo. Me animo a decir
también que tenemos el mejor plantel en comparación a los rivales
que enfrentamos, y creo que podríamos estar mejor todavía.
Lamentablemente a veces las cosas no salen del todo bien y dejamos
algunos puntos que no estaban en los papeles pero el equipo está
rindiendo mejor a medida que pasan los partidos. De a poco todos
nos vamos conociendo más, y soy bastante optimista: hay equipo para
cosas importantes, y vamos a seguir mejorando.
-Facundo, vos sabés que la gente de San Lorenzo sigue
mucho al básquet. Sigue al equipo, lee las notas en la página. Para
vos ¿Es motivo de presión?
-No, en mi caso no me genera presión. Lo tomo como un incentivo
para tratar de hacer las cosas mejor todos los días. En los
partidos, nos va a ver mucha gente de local y de visitante y eso me
pone muy contento porque entras a la cancha con mas ganas de jugar
y de mostrarles a todos los que están mirando que querés ganar y
dejar todo para el club. El tema de las páginas está muy bueno…
llegar a tu casa, ver tu nombre en Mundo Azulgrana o en las otras
páginas está bárbaro. Es un mimo para los jugadores. A cualquier
jugador de cualquier institución le gustaría tener páginas que
hablen del trabajo que se hace en los partidos, de la gente que
alienta en cualquier lado y que le saquen fotos mientras uno juega.
Para mí es genial eso.
-Esta nota la va a leer mucha gente ¿Qué mensaje le
das?
-Desde mi lugar, le digo que se queden tranquilos, sé que el club
estuvo en la puerta del ascenso desde hace dos años. No le puedo
asegurar a nadie que este año se dé, pero sí que los que estamos
defendiendo la camiseta del club vamos a dejar todo para subir.
Desde Jorge Battle que es un hincha más, y el referente del equipo,
hasta Luciano Brienza que da sus primeros pasos en Primera. Todos
trabajamos para lo mismo: para que nos vaya bien, para responderle
a la gente que deposita confianza en el equipo y para todos los
hinchas que nos van a ver juguemos donde juguemos.

