Cuando parecía imposible, apareció él. Orlando Gill se vistió de héroe en una noche que ya quedó grabada para siempre en la memoria de todo Paraguay.
Paraguay escribió una página dorada en su historia mundialista y Orlando Gill fue el gran protagonista. La Albirroja dejó afuera nada menos que a Alemania tras igualar 1-1 en 120 minutos y ganar 4-3 en la definición por penales, con una excelente actuación del arquero de San Lorenzo.
El partido fue una batalla de resistencia, sufrimiento y corazón. Alemania dominó largos pasajes, empujó y llevó al límite a los paraguayos, pero cada vez que parecía quebrarse la historia, apareció Gill. Seguro de arriba, rápido de reflejos y gigante en el mano a mano, sostuvo vivo a su equipo durante todo el encuentro. Pero su noche épica todavía tenía guardado el capítulo más grande.
Gill, el héroe absoluto
En la tanda de penales, el arquero azulgrana se convirtió en leyenda. Atajó dos ejecuciones decisivas y desató la locura de todo Paraguay, que consiguió un triunfo histórico frente a una de las selecciones más poderosas del planeta.
Lo de Gill no fue solo una clasificación: fue una actuación consagratoria. De esas que cambian carreras. De esas que ponen un nombre en boca de todos.
Con apenas 25 años y defendiendo el arco de San Lorenzo, el paraguayo se metió de lleno en la historia grande de su país. Porque eliminar a Alemania en un Mundial no pasa todos los días. Y menos siendo la gran figura.
El mundo mira a Boedo
La actuación de Gill ya empieza a recorrer el mundo. Medios internacionales, hinchas y analistas destacan lo que hizo el arquero azulgrana, que hoy se transformó en uno de los nombres propios de la Copa del Mundo.
En San Lorenzo toman nota. Porque mientras el mercado de pases avanza, el valor de su arquero sigue subiendo. Y no es para menos: el Ciclón tiene entre sus manos a un futbolista que acaba de firmar una noche histórica.
Ahora Paraguay espera en octavos al ganador de Francia o Suecia. Pero pase lo que pase, Orlando Gill ya dejó su huella.


