Con pasado reciente como futbolista y apenas un puñado de partidos en el banco, Muniain vuelve a Boedo para asumir un desafío enorme: su primera gran experiencia como entrenador.
La llegada de Iker Muniain a San Lorenzo no solo marca un regreso emocional al club donde se retiró hace un año, sino también el inicio de un ciclo con poca experiencia, pero con una idea clara de trabajo.
La única experiencia de Muniain
Antes de convertirse en el nuevo entrenador azulgrana, Muniain tuvo una sola experiencia formal como DT: dirigió al CD Derio, equipo de la quinta división de España, donde acumuló 39 partidos.
Sus números en ese paso fueron:
- 18 victorias
- 8 empates
- 13 derrotas
Un registro que muestra un balance positivo en su única aventura al mando de un equipo.
Su siguiente destino fue el Salamanca UDS, club con el que había firmado recientemente, aunque no llegó a debutar oficialmente. La oportunidad de regresar a San Lorenzo cambió por completo su panorama y aceleró una salida que, según su entorno, no presentará complicaciones.
Ahora, Muniain afrontará el desafío más importante de su corta carrera como entrenador: tomar las riendas de un San Lorenzo golpeado, con necesidad de reconstrucción y con la intención de apostar fuerte por los juveniles, una idea que él mismo puso sobre la mesa en las charlas con la dirigencia.
De ídolo dentro de la cancha a conductor desde el banco, el vasco vuelve a Boedo con un desafío tan grande como su vínculo con el club.


