El vasco que recientemente se desvinculó del Derio, fue anunciado como el flamante entrenador de otro club de España para seguir nutriendo su carrera como técnico.
Menos de un año después de ponerle
punto final a su carrera como futbolista profesional con la
camiseta de San Lorenzo, Iker Muniain sigue dando
pasos firmes en su nueva vida dentro del fútbol. Este lunes, el
Salamanca UDS anunció oficialmente la contratación
del ex capitán azulgrana como entrenador de su primer equipo para
la temporada 2026/27.
El conjunto salmantino, que milita en la Segunda Federación de
España -la cuarta categoría del fútbol de ese país-, apostó por el
navarro para encabezar un proyecto que tiene como objetivo seguir
creciendo y pelear por objetivos importantes.
Muniain y un nuevo desafío
El ex San Lorenzo llega al Salamanca
tras completar su primera experiencia en los bancos de suplentes al
frente del CD Derio.
En el club vasco dejó una imagen más que positiva: logró
clasificar al equipo para la fase de ascenso a la Segunda
Federación y estuvo muy cerca de conseguir el salto de
categoría.
La noticia representa un nuevo avance en la carrera de quien supo
convertirse en uno de los futbolistas más queridos por los hinchas
de San Lorenzo en los últimos años. Tras una extensa trayectoria en
el Athletic Club de Bilbao, donde fue capitán e ídolo, Muniain
eligió Boedo para vivir la última experiencia de su carrera
profesional antes de retirarse y comenzar su camino como
entrenador.
En el comunicado oficial, Salamanca destacó que la llegada del ex
Ciclón responde a la intención de seguir construyendo “un proyecto
sólido, profesional y competitivo”, además de remarcar sus
condiciones de liderazgo, visión de futuro y cultura de
trabajo.
“Iker Muniain llega al Salamanca UDS con la ilusión de construir un equipo reconocible, comprometido y preparado para competir al máximo nivel, transmitiendo los valores que han marcado toda su trayectoria dentro del fútbol”, señaló la institución en su presentación.
A sus 33 años, el vasco afrontará así el segundo desafío de su
corta pero prometedora carrera como director técnico. Y mientras
busca hacerse un nombre desde el otro lado de la línea de cal, en
Boedo seguirán de cerca los pasos de un jugador que, pese a su
breve estadía, dejó una huella imborrable en San Lorenzo.


