El arquero disputó su primer partido mundialista con la Albirroja ante el seleccionado anfitrión, en una noche que quedará grabada en su historia.
Orlando Gill vivió su primera noche mundialista con Paraguay y fue una de las pocas figuras rescatables de la Albirroja. El arquero de San Lorenzo jugó los 90 minutos ante Estados Unidos en la derrota 4 a 1 por el Grupo D del Mundial 2026. Un debut histórico para los paraguayos, aunque con sabor amargo por el resultado.
Un Estados Unidos que no pudo controlar nadie
El partido empezó mal y se complicó rápido. A los siete minutos, Damián Bobadilla empujó el balón contra su propio arco tras una jugada de Christian Pulisic y Weston McKennie. Gol en contra, sin nada que hacer para Gill.
A los 30 minutos llegó el segundo: un centro desde la izquierda encontró a Folarin Balogun, que definió ante la salida del arquero de Boedo con el pie derecho. De nuevo, sin responsabilidad para el arquero paraguayo.
El tercer gol fue el más contundente. En el descuento del primer tiempo, Balogun enganchó hacia su zurda y sacó un remate que se coló por el ángulo. Gill llegó a estirar el brazo, pero la pelota era imparable.
Los números respaldan a Gill
Las estadísticas cuentan una historia diferente a la del marcador. Gill cerró el partido con 2,5 goles esperados al arco concedidos (xGA), pero apenas recibió cuatro. Más importante aún: sus intervenciones le ahorraron 1,54 goles esperados al equipo, una métrica que refleja con precisión su nivel en la noche.
Registró además 1 error que terminó en disparo, dato que convive con un partido en el que el rival lo superó más por calidad colectiva que por fallos individuales del arquero.
El detalle que no se vio: Gill generó el gol paraguayo
En el complemento, con Estados Unidos administrando el resultado, Paraguay pudo respirar. Y Gill tuvo un rol clave en el descuento. El arquero lanzó un pase largo que habilitó la jugada colectiva que terminó en el gol de Mauricio Magalhaes, al minuto 27 del segundo tiempo. El 1 a 4 parcial tenía la firma indirecta del arquero del Ciclón.
El cuarto gol llegó en el séptimo minuto de descuento: Giovanni Reyna anotó con el borde externo del pie, pegado al poste. Otro tanto de categoría que difícilmente habría podido evitar cualquier arquero del mundo.
Debut mundialista marcado por la derrota
La estadística final no puede disimularse: cuatro goles recibidos en el debut. Más allá del análisis técnico, ese número acompañará a Gill en su primera experiencia mundialista con Paraguay. El resultado opaca una actuación que, en términos individuales, estuvo lejos de ser mala.
Para la hinchada azulgrana, ver al arquero de San Lorenzo en un Mundial es un orgullo genuino. El camino en el Grupo D se complicó desde el arranque, pero aún restan dos fechas. Y Gill, con la cabeza fría que mostraron sus números, estará listo para lo que viene.


