¿Sabrán los nenes de hoy en día quién fue ese fantástico artillero nacido el 4 de mayo de 1935? ¿Tendrán idea estos pibes lo que fue el Nene en Boedo?
Pues bien, conversamos con el famoso Sanfi, que disputó 257 partidos en el Ciclón y anotó 204 goles, siendo el número uno en la historia azulgrana, dio las vueltas olímpicas del 59 y el 72 y lideró consecutivamente la tabla de rompe-redes de los torneos oficiales de AFA de 1958, 1959, 1960 y 1961.
– ¿Y, Sanfilippo, contento con esta
presentación?
– Y, la verdad que sí. Tenía una ilusión desde hace muchísimos
años: terminar mi carrera, no futbolística, sino en todo sentido
dentro del fútbol, en San Lorenzo. Esta gente me dio la
oportunidad, presenté un proyecto, lo aceptaron.
– ¿Con qué dirigente hablaste primero?
– Primero con Savino, después con Capria, después con Zoppi. Y
bueno, lo entendieron, les gustó. Yo no tengo nada que ver con las
divisiones inferiores. Es un trabajo que maneja y dirige el señor
Fanesi. Yo lo que le voy a pedir a Fanesi es cuántos jugadores me
da de cada división para perfeccionarlos en la definición. Entonces
voy a trabajar con esos jugadores. No voy a hablar de táctica, ni
de estrategia, de nada, simplemente dentro del área, enseñándoles
cómo se debe definir.
– ¿Por cuánto tiempo sería?
– Esto es un trabajo a largo plazo. Ahora se ha firmado por un año,
con renovación. Voy a trabajar con mi sobrino Walter
Sanfilippo.
– ¿Cuándo comienza?
– Tienen que terminar la canchita de nueve que están haciendo.
– ¿Cómo va a ser ese trabajo con cada división en la
semana?
– Yo voy a trabajar de martes a viernes. Seguramente ellos me
dirán, el martes te mando ocho jugadores, el miércoles te mando
diez, el jueves te mando quince… Solamente gente que trabaje
adelante, dentro del área. Puede haber un volante que le pegue bien
de media distancia y a ese lo vas agregando al grupo.
– ¿Y es verdad que vas a poner allí el Sanfi-gol a
disposición?
– Sí, exactamente. Es una donación que hice yo para el club. Es un
jaulón rectangular. Cuando lo vea la gente se va a entusiasmar
mucho. Y ahí aprendí yo y tienen que aprender muchos. El Sanfi-gol
tiene unos caños, de dos pulgadas y media, que hacen de pierna.
Cuando pegan la pelota ahí, agarra efecto y viene. Es lo mismo que
cuando dentro del área te pega a vos y viene con efecto.
– ¿Eso ayuda a la técnica?
– Claro, vos tenés que pegarle como viene, tenés que saber la forma
en que viene la pelota, como para matar ese efecto, darle de lleno
y hacer el gol. Son cosas que se aprenden con trabajo.
– ¿En cuánto tiempo puede aprender esto un chico de 14,
15 años?
– Yo lo hice hasta el final de mi carrera. Siempre aprendés. Vos no
venís dos meses acá y ya… No… No es así. Esto depende de lo que uno
le pueda enseñar, pero también depende de las ganas que vos tengas
para aprender.
– ¿Qué es lo primero que le vas a enseñar a un
chico?
– Estamos hablando de un chico de 14, 15 años para arriba. Primero,
la disciplina, el buen trato con sus compañeros, la educación, nada
de insultos ni gritos, trabajo. El primer punto para mí es la
disciplina, segundo la técnica que puedan tener, en tercer lugar
las demás virtudes que uno irá viendo de acuerdo al movimiento de
trabajo que tengamos. El tema es que los chicos entiendan que una o
dos horas por día tienen que darle a la pelota y tienen que
aprender. Hoy, mañana, pasado, pasado…
– Vos a San Lorenzo lo llevas en la piel ¿y también le
podés inculcar ese sentido de pertenencia que falta en San Lorenzo
de Almagro?
– Y lo que pasa es que hoy en día los pibes nacen, hacen dos goles
y desaparecen. Entonces el hincha necesita que uno de ellos
triunfe, sean ídolos y que la gente pueda hablar. Porque en la
época mía, por ejemplo, había un jugador de River, uno de
Independiente, de Racing, de Boca… Y San Lorenzo, ¿qué tenía? Tenía
a Sanfilippo que hacía goles. Y entonces yo era la espada del
hincha. Cuando otros hablaban “mirá que nosotros tenemos a
Menéndez, que es un fenómeno”, “que Sívori, que es un fenómeno”,
“sí, pero nosotros tenemos a Sanfilippo, que es goleador”. Esa
discusión hoy no existe.
– Eras el emblema de San Lorenzo…
– Esa discusión hoy no existe, porque los pibes se van con una
facilidad… Por la necesidad de los clubes, por un montón de cosas,
desaparecen. Hacen cuatro ó cinco goles y pin, se van. Después
vuelven y no es lo mismo. Porque se acostumbran. En Europa dicen,
algunos torpes que no entienden, que es difícil jugar. Si no
jugaste en Europa, no podés hablar. Jugar en Europa es lo más fácil
del mundo, porque no te marcan. Acá te rompen los tobillos, el
tendón de Aquiles, te pegan patadas por todos lados, te pegan ocho
patadas por minuto. Entonces, es difícil para el delantero meterse
con la facilidad, velocidad, recibe muchos golpes. Ahora, ¿por qué
golpea ese defensor? Porque no tiene habilidad para quitarte la
pelota.
– ¿Cómo ves a los delanteros de la Primera de San
Lorenzo?
– A mí, Bordagaray me gusta mucho. Ha hecho goles muy lindos, con
mucha categoría. Alfaro erra goles, pero los busca. Yo también he
errado goles cuando era pibe, pero vos te vas perfeccionando.
– ¿Qué significa San Lorenzo para
Sanfilippo?
– Todo. Es mi vida. Por acá corre sangre azulgrana. Toda mi familia
es hincha de San Lorenzo, mis hijos, mis padres, todos.


