Cualquier persona en el mundo entero quisiera tener un diamante, pero no todos pueden darse el lujo de poder poseer uno. Y el futbol no es distante a ello, porque siempre es bueno tener una joya que deslumbre y se destaque sobre el resto y fue en el año 1933 que el club de Boedo exploro Brasil y se trajo el “Diamante Negro”.
Así lo llamaban, a quien en dos años vistiendo la gloriosa convirtió 33 goles en 59 partidos para transformarse en ídolo.
Este goleador alto, fornido y hábil como el prototipo del jugador brasileño, era lo que se llama un jugador completo en cada uno de los aspectos del juego y tuvo la suerte de ser campeón en el primer torneo que jugo convirtiendo 15 goles en 19 partidos.
El moreno delantero era una pieza fundamental del equipo y formó parte de una delantera recordada con el paso del tiempo junto a Magan, Cantelli, Diego Garcia y Arrieta.
En su segunda temporada mantuvo el nivel y anoto 16 goles siendo el máximo goleador del equipo.
Nota: Gentileza de “El Cuervo” – Un Sentimiento Inexplicable – Cada día, un recuerdo


