Un equipo apático

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Un equipo apático

Tras un primer tiempo favorable, el complemento del equipo del Turco Asad fue penoso en Sarandí. La gente, incluso, ya pidió la cabeza del DT. Panorama negro.

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Era un partido de seis puntos. Sin embargo, San Lorenzo terminó dando lástima. Vergüenza. Sin ideas, alma ni actitud. Póngale el término que prefiera, Cuervo/a sufrido/a. Así, Arsenal se escapó nuevamente a seis unidades en la tabla de los “promiedos”.

Este San Lorenzo ciclotímico de Omar Asad nunca logró una estabilidad. Carece de identidad. Y como en Mendoza, donde perdió sin dignidad ante Godoy Cruz, cayó en puntas de pie en la que era una batalla imperdible, ante un rival directo en la zona baja.

¿Sabrán estos jugadores que San Lorenzo es un gigante del fútbol argentino y mundial, con Peñas en todo el planeta, y se juega demasiado? Nada menos que la permanencia en el círculo privilegiado… Pero pareciera que a muchos futbolistas esta realidad les diera lo mismo. ¿O son mediocres solamente?

Falta compromiso, amor por la camiseta, ímpetu para llevarse al rival por delante. Ganas de sacar adelante este presente tan indeseado por una gran institución, pero que es sin lugar dudas el club grande más desprotegido de AFA.

Un Arsenal mediocre a todas luces, que era superado en los 45 minutos iniciales, convirtió su gol y luego no pasó sobresaltos, más allá de una acción del ingresado Bernardo Romeo, cuyo cabezazo chocó contra el poste.

En los 45 minutos iniciales, San Lorenzo tenía un trámite favorable, pero sin mucha profundidad. Un mano a mano dilapidado increíblemente por el uruguayo Juan Manuel Salgueiro fue la situación más nítida que generó. Además, su entrenador reclamó airadamente un penal sobre Leandro Romagnoli, que no dio la sensación de existir.

En el entretiempo, el hit fue: “Adrián González, la p… que te parió”. El ex azulgrana terminaría siendo el verdugo, con ese gol a los 30 minutos de la parte final, entrando con total libertad, por derecha, a la izquierda de la paupérrima defensa santa. Luego diría: “La gente de San Lorenzo sabe que yo di todo por esa camiseta. El gol lo grité porque ya hace mucho que me fui…”. Su anterior grito había sido casualmente ante el Ciclón.

Finalizado el partido, el tema surgido de la tribuna visitante cambió radicalmente: “Andate Turco, la p… que te parió”. Y predominó la calentura por un gesto de Jonathan Bottinelli a los hinchas (en clara señal de “cierren el pico”), según se comentó en todo el Viaducto.

San Lorenzo se fue de su excursión del Sur envuelto en interrogantes. Luego de que el propio Asad desmintiera el rumor de su posible alejamiento, las caras largas de todos los allegados azulgranas permanecían intactas. Una vez más lo mejor del Ciclón fue su gente, que copó el estadio Julio Grondona, dando muestras de una fidelidad que no fue correspondida desde el campo.

Tras la inmerecida victoria sobre Banfield, un nuevo sinsabor. Esta es la realidad de un club que quedó desvastado y que, tras una feroz interna institucional, intenta subsistir con la ilusión de la vuelta a Boedo como estandarte.

San Lorenzo puede perder con cualquiera. Ya van seis derrotas en este Apertura patético, donde el escolta es uno de los ascendidos, Atlético de Rafaela, con 22 unidades. El elenco del Turco aparece atrás de la mitad de la tabla, con apenas 14 puntos, 11 goles a favor y 14 en contra. Señal inequívoca de que algo no funciona.

La postal que quedó de Sarandí es una reflexión triste pero irremediable: San Lorenzo fue un equipo apático. Y se repite la historia. Cuando tiene que dar el salto de calidad, no da visos para la ilusión. A tomar determinaciones porque si se sigue de esta manera, ya sabemos cómo termina esto…

Se viene un encuentro decisivo ante All Boys (hoy en zona de Promoción), en el Nuevo Gasómetro. Habrá que ganarlo como sea, ahuyentar los fantasmas y que los futbolistas que defienden esta camiseta tan pesada se juramenten dejar la vida de aquí al final de la temporada. Justamente los de Floresta, Olimpo (la próxima visita es a Bahía), Tigre y San Martín de San Juan son los únicos que tienen peor promedio que nuestro querido y amado Ciclón. Es hora que los de adentro entiendan el mensaje del técnico y muestren otra cosa desde el campo para empezar a devolver tanto aliento.