San Lorenzo en el tiempo

Por Facundo Osés

Se dice que lo más valioso de las personas es el tiempo. Alguna vez escuché a Pepe Mujica replicar una máxima de cualquier alumno del CBC de Puán, que dice algo como: "uno no gasta dinero, gasta el tiempo que le costó ganar ese dinero". Es algo básico y sirve para comenzar a comprender gran parte del mundo en el que uno vive.

De esta manera, podemos decir que el tiempo tiene principio, tiene fin y tiene un uso determinado, que puede ser útil o no. Cómo un reloj de arena cayendo en pleno Pictionary, hay momentos para dibujar y momentos para hacer pelotudeces en la hoja mientras pensás cómo mierda dibujar lo que te tocó. ¿Cómo se usa el tiempo? Está claro que la forma correcta de usarlo es en cosas importantes, pero ¿Qué es lo suficientemente importante como para usar tu tiempo?

El sentido común dirá que el tiempo se aprovecha cuando uno trabaja o estudia. A su vez, nadie podría hablar de tiempo perdido cuando ve a alguien leyendo un libro, yendo al cine o escuchando música. En definitiva, supuestamente el tiempo es "aprovechado" cuando se utiliza para el mejorar el futuro en todas sus formas o para poder sentir placer en el presente. Se dice que el tiempo perdido es el que uno sufre y maldice sin obtener nada a cambio.

Bien. Acá viene mi pregunta, que nació hace unos años en uno de los tantos intentos fallidos que tuve de entender el mundo: ¿Por qué carajo pierdo mi tiempo viendo divertirse a once multimillonarios que posiblemente me caigan mal? ¿Por qué uso el tiempo que no invierto en maldecir o putear por cosas en las que no tengo (casi) nada que ver? ¿Por qué comparto platea con esta persona que es un flor de garca? ¿Por qué soy parte de este ambiente violento en todos los sentidos? Con el tiempo logré entenderlo...

Lo primero que entendí es que ser de San Lorenzo no puede tratarse de algo part-time. Por más que te cambies el fondo de pantalla, descuelgues el póster y arranques el lunes viendo Discovery Channel, vas a salir y el portero del edificio te va a decir alguna pelotudez relacionada al partido. O la del puesto de diarios, o el boludo del kiosco. Y vos no vas a poder responder "disculpá, yo soy de San Lorenzo de jueves a domingo".

Así que te tengo una buena y una mala noticia. La mala es que cagaste. Jamás vas a poder salir del quilombo en el te metiste, o muy posiblemente te metieron en épocas en la que ni te llega la memoria. Pero la buena es que en realidad no estás perdiendo el tiempo.

Es más, racionalmente, lo que hiciste fue muy inteligente. Agarraste tu tiempo, sacaste la porción del reloj de arena que no vas a "aprovechar" y con buena parte de lo que te quedaba en vez de comprar un sentimiento que te gusta compraste una caja de sorpresas a la que acudís muy seguido. Un día, podés sacar una perla y al día siguiente un sorete.

Quién lee un libro o mira una película busca según su personalidad qué emoción sentir. Elije en función de su gusto y sabe que va a sentir amor, miedo, nostalgia. Quién sigue a un club, no tiene la más puta idea con lo que se va a encontrar. Ahí no habrán fantasías y te vas a encontrar con las miserias de la sociedad expuestas y desnudas para el análisis y, si sos pillo, seguirás formando parte con ojo crítico. Pero a su vez, te vas a encontrar con las demostraciones de amor más reales y vas a vivir los abrazos más sinceros de los tiempos que corren.

Si no te desconcentras del tiempo que hay que usar para comprender el mundo y aprendes a vivir San Lorenzo como lo que es, esa ruleta de sensaciones que salen de la caja de sorpresas, a la larga, te van a dejar más que cualquier placer garantizado. Porque ¿De qué sirve el placer si antes no experimentaste la frustración? O decime si el 2014 no es mucho más lindo después de haber pasado el 2012.

Además, ese sentimiento te deja un lugar de pertenencia, una identidad que llevarás a cualquier lado, una buena cantidad de amistades y una pila de emociones. De odio, de amor, de enojo, de fidelidad, de amistad, de venganza, de impotencia, de injusticia y de justicia divina. San Lorenzo no es la vida, pero la puta, como le parece bastante.

Y hoy cumple 112 años San Lorenzo. Mi forma favorita de perder el tiempo.

Facundo Osés

@FacundoOses

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