Así nació San Lorenzo de Almagro

San Lorenzo es un club que nació por las travesuras de unos jóvenes que jugaban a la pelota en las calles de Almagro, en los primeros años del siglo XX y que se convirtió de forma vertiginosa en una de las más importantes instituciones deportivas de la República Argentina. Sus inicios y su transformación del club “Forzoso de Almagro” a San Lorenzo, en este informe.

Almagro tenía una fisonomía muy diferente hace cien años atrás. Sus casas eran bajas y pobres, abundaban los baldíos y muchas de sus calles eran de tierra. No existían la radio ni la televisión y los chicos disfrutaban del único juguete que todos podían compartir: una pelota de fútbol. En la intersección de las calles Treinta y Tres Orientales y México, una barriada de pibes de entre 12 y 16 años despuntaban el vicio introducido por los ingleses y que ya cobraba popularidad en las distintas clases sociales.

 

Pero la práctica de este deporte en las calles no era bien vista por los vecinos, lo que ocasionaba que la policía persiguiera a estos “reos” por disturbar el orden. Se los conocía como “Forzoso de Almagro”, que como decía el creador de su nombre Luisito Manara, “significaba la fuerza del equipo y lo difícil que era vencerlos”. Era una barra de pibes que llevada por el entusiasmo, buscaban la victoria por el juego o por los puños, si era necesario valerse de ellos.

 

Comenzaron jugando entre sí a mediados de 1907 (Luis Gianella, el primer wing izquierdo de San Lorenzo recuerda al 14 de enero de ese año como la fecha de creación del club Forzoso de Almagro), para luego extender los desafíos contra otros equipos de la zona. Usaban una camiseta color borravino con cuello y puños blancos, facilitada por el líder de la barra, don Federico Monti. Quizás por el ser mayor de todos, Monti oficiaba como conductor y cerebro del club. Su carácter y el coraje eran dos de las virtudes que distinguían a “El Carbuña”, como lo apodaban los chicos de la barra.

 

Por la calle México pasaba el tranvía de la línea 27, al que los purretes usaban como “pared” para hacer rebotar la pelota y eludir al rival. La situación de jugar con los riesgos que representaba el tranvía, no había pasado desapercibida para un joven párroco de 25 años y que oficiaba como encargado del oratorio San Antonio: Lorenzo Bartolomé Martín Massa.

 

El “padre” pertenecía a la orden de los salesianos y oficiaba misa en la capilla anexa al colegio, ubicada en México 4050. Una tarde fue testigo de una escena que pudo ser tragedia. En uno de los partidos frente a la iglesia, el joven Juan Abondanza con la pelota en su poder quiso eludir al tranvía, aunque este lo llevo por delante. El pibe no sufrió heridas pero se generó un pequeño incidente al que puso fin el padre con su acción. Allí comprendió que tenía que hacer algo por ellos, y dirigiéndose al líder de la barra, el carbonero Federico Monti, le ofreció una porción de terreno en el fondo de la capilla para que jugasen sin ningún nuevo accidente. Y también para protegerlos de las pandillas de mala calaña que asolaban el barrio, entre los que se encontraba el luego célebre “petiso orejudo”. La idea fue aceptada por los chicos pero a condición debían concurrir a misa los días domingo.

 

La cancha (contigua al Stand de Tiro de los ex Alumnos de Don Bosco) fue preparada para ser habilitada. Se retiraron gran cantidad de escombros y basura y se emparejó el terreno. El padre Massa facilitó los arcos de madera con las medidas dispuestas por los chicos. La ilusión ya estaba en marcha.

 

La primera pelota perteneció al petiso Gianella. Se la vendió al jefe de la barra Federico Monti junto con el inflador. Se cuenta que el esférico estaba algo gastado y había que cambiarle la cámara. Y en la ocasión de ir a comprar una nueva sucedió un imprevisto, que terminó con dos de los chicos en la comisaría 24. Ellos eran Francisco Xarau (el primer goleador del club) y Luis Gianella, quienes había sido llevados presos por error. Por suerte todo fue solucionado por la madre de “pancho”.

 

Los desafíos en la nueva canchita no se hicieron esperar. La primera “víctima” fue el club Estrellas de México que cayó por 2 a 1. También lo sufrieron Jorge Brown, Laureles Argentinos y muchos otros. En la capilla los chicos no perdían nunca y la fama del club Forzoso de Almagro ya trascendía al propio barrio.

 

Para seguir acrecentando su popularidad, Forzoso de Almagro adquirió un sello de goma que les permitía certificar su existencia como club y la validez para poder solicitar la publicación de “desafíos” a otros clubes en los diarios de la época. Para cubrir los 4 pesos con cincuenta que salía el sello, se realizo una colecta que cubrió en pocos días esa suma. A Don Antonio Scaramusso le correspondió la responsabilidad de cuidar el preciado tesoro. Este hombre era un fornido vecino del barrio, de gran bondad, que visionó la grandeza que adquiriría la institución y que amo como nadie a “los colores”. Su figura lo convirtió luego en el primer presidente del glorioso club que estaba por venir….

 

Aparece San Lorenzo de Almagro

 

El nombre del club no gustaba al padre Massa, quien pensaba que no armonizaba con las prácticas cristianas. En una ocasión sugirió a uno de los muchachos su reemplazo, lo que produjo al principio una negativa. Gianella, junto a José Gorena eligen el nombre del párroco, pero Federico Monti les aclara que no debe quedar excluida el “de Almagro” que indica su pertenencia al querido barrio. La palabra sagrada del “carbuña” fue aceptada y pronto se convocó a una reunión en el oratorio para discutir la nueva denominación.

 

El padre Massa presenció las arduas discusiones del miércoles 1 de abril de 1908, que terminaron con el bautismo por unanimidad al nuevo club como San Lorenzo de Almagro. El titulo se adoptó en honor al santo mártir cristiano y a la heroica gesta de la batalla de San Lorenzo a cargo del General San Martín.

En la asamblea se eligió al Sr. Antonio Scaramusso como presidente, Manara como secretario, Federico Monti como tesorero y a los jugadores como vocales de la nueva institución. Por otro lado se armaron dos equipos, una mayor y una menor para salir en competencia. La mayor la integraban los jugadores: Abelardo Vázquez; José Coll; Nicolás Romeo; Federico Monti; Amilcar Assali; José Gorena; José Colazurdo; Manuel Maidana; Francisco Xarau; Julio Maidana y Luis Gianella. La menor por su parte la componían: Aníbal Assali; Luis Manara; Juan Monti; D. Varles; Pablo Silva; Fernando Rosso; A. Nieves; Francisco Richi; Alberto Coll, Juan Abondanza y Francisco Martagliatti. Como referee Don Antonio Scaramusso y lineman oficial Antonio Rappa.

 

Esta primera asamblea es la que dio origen al error de creer que solo el padre Massa fue el fundador del club, versión que el propio sacerdote desmintió. Lo cierto es que la institución ya existía de forma precaria y en esta reunión solo se cambio el nombre, por el que hoy gloriosamente nos representa.

 

El padre Massa también colaboró varios años después en otro hecho trascendental del club. Al gestionarse la personería jurídica de la institución en 1924, no se encontró ninguna acta de fundación así como tampoco registro escrito de las asambleas. Fue entonces necesario el testimonio del Padre Massa, quien se encontraba de servicios en la provincia de Tucumán, quien compadeció acreditando los comienzos de San Lorenzo.

Al poco tiempo de su fundación, San Lorenzo de Almagro adoptó los colores sagrados azulgranas.

 

Esta historia “sagrada” de San Lorenzo continuará..

Leandro D´Ambrosio

@LeanDAmbros

Periodista egresado del Círculo de Periodista Deportivos. Es investigador de la historia azulgrana. Ha trabajado en distintos medios radiales, gráficos y webs vinculados a San Lorenzo. Autor del Libro de Oro de San Lorenzo (Editorial Perfil, 2013), un completo repaso por todos los partidos jugados por el Ciclón.

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