"Los muertos que vos matáis gozan de buena salud"

Esta frase, que algunos atribuyen a Zorrilla, otros a Lope de Vega y otros a autores desconocidos podrían reflejar la reconversión de un equipo que pasó de ocho encuentros sin triunfos a siete victorias consecutivas.

La resilencia que supo tener San Lorenzo en este semestre que está por terminar.

La resilencia que supo tener San Lorenzo en este semestre que está por terminar.

La Copa Libertadores nuevamente era esquiva. Arsenal y Quilmes le habían pegado dos golpes difíciles de recuperar. Sumados ambos torneos llevábamos ocho encuentros sin victorias entre Campeonato y Copa Libertadores. Corría el domingo 3 de abril y el Bidegaín recibía dos nuevas bofetadas: Belgrano, con tantos de Luna se ponía 2 a 0 arriba del equipo de Guede. Un triste final parecía cerca.

Sin embargo, como en muchas oportunidades, el San Lorenzo de los milagros resurgió de las cenizas. Apoyado por un aliento incondicional de su gente, el equipo azulgrana lo dio vuelta y a partir de allí consiguió un total de 7 victorias consecutivas y un empate en la última ante Banfield, que lo depositaron en la final del torneo ante Lanús.

Hay quienes hablaron de suerte, pero como escribió alguna vez Pablo Neruda "la suerte es el pretexto de los fracasados". O hasta del propio entrenador de Godoy Cruz, Sebastián Mendez, quien hace unos días manifestó: "No creo en la suerte, eso es para el casino. Yo creo en el trabajo".

Pero la pregunta que muchos se hacen es que fue lo que pasó para este renacer de San Lorenzo, que sucedió para saltar de no ganar por 8 partidos, hasta conseguir 22 de los últimos 24 puntos.

Y las explicaciones pueden ser varias, aunque todas juntas se potencian :

1) Apoyo dirigencial: En el momento más difícil de Pablo Guede, la dirigencia del club salió a respaldar pero con firmeza al entrenador y no de compromiso. Tanto el presidente Matías Lammens como el vicepresidente Marcelo Tinelli manifestaron que "Guede es nuestro entrenador".

2) La metamorfosis del entrenador:  Guede vino con una idea ultraofensiva y de fútbol de ataque con cierto desapego a la marca, llegando a manifestar "para que quiero un último hombre si tengo al arquero".  Su idea con línea de tres que puso en práctica en el Bidegain y que le costó muy caro por Copa Libertadores, rápidamente fue archivada. Cuando volvió a la racionalidad de achicar las distancias y a la idea de que marcar bien no es ser defensivo, el equipo creció.

3) El consenso: Hubo semanas de rispideces como cuando el entrenador cerraba los entrenamientos, Mercier no aparecía ni siquiera entre los concentrados o cuando los jugadores más experimentados le pidieron a Guede una explicación por una situación con los juveniles en el avión. Todas se fueron cerrando: Lammens pidió por Mercier y el DT aceptó, Blanco confirmó que para "molestar" al técnico los jugadores metieron un Dron espía que causó gracia a todos y hasta Caruzzo reconoció que aceptaron la explicación que les dio Guede por el tema del viaje de retorno desde México.

4) Los jugadores: Muchos de los futbolistas del plantel llevan varios combates en su lomo. Julio Buffarini señaló: "Voy a jugar mi séptima final desde que estoy en el club". Le han dado todo a San Lorenzo. La resurrección del Pichi Mercier es notable. Y con el, la defensa descansa ya que releva a todos. Caruzzo es el caudillo de una defensa que apuntala Sebastián Torrico. Un acierto de Guede fue respaldar a Angeleri cuando los murmullos de la gente demostraban que daba cierta inseguridad al comienzo y a Nicolás Blandi cuando arracó como el tercer n°9. Y ni que hablar del fútbol de Belluschi y Ortigoza, más la velocidad de Ceruttiy el despliegue de Buffarini, Mas y Blanco.

5) La gente: Incondicional como siempre, apoyando y sin parar de alentar, cuando se jugaba bien y también cuando las cosas no salías como en aquel primer tiempo ante Belgrano o en el partido del domingo ante Banfield.

6) Grieta cerrada: La prensa instauró estos meses la eterna discusión entre jugar lindo o jugar bien vs la teoría del ganar, y se ponía a Pablo Guede de un lado y a Edgardo Bauza del otro como referentes. Sin embargo el actual entrenador azulgrana cerró la grieta: Cuando le preguntaron si San Lorenzo había jugado bien, su respuesta lacónica fue "Ganamos". Y fue más allá aún: "Cuando no se puede jugar, hay que correr y meter". Palabra de Guede.

El domingo será la gran final ante Lanús en el monumental. Nuevamente la gente dará el presente, el cuerpo  técnico y los jugadores seguramente como siempre estarán a la altura, y si bien creemos que el trabajo está por arriba de la suerte o de lo místico, por las dudas pidámosle una ayudita al Papa Francisco. Solo por las dudas, ya que somos el San Lorenzo de los milagros.

 

 

Aldo Gaibuz

@pipoalcuervo

Periodista deportivo del instituto de Estudios Superiores y socio del Circulo Periodistas Deportivos. Conductor de Ciclón de Boedo Radio y colaborador de Soy San Lorenzo.

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